


La ilusión de reeditar el campeonato por cuarta temporada consecutiva
se esfumó en el partido más decisivo. El Barça, que podía acercarse a
sólo un punto de su rival tras protagonizar una persecución vertiginosa
en las últimas semanas, se alejó de nuevo a siete y parece impensable
que los blancos vayan a desperdiciar tan amplia renta.
Así las
cosas, ahora toca centrarse en la Champions, donde el Barça recibirá el
martes al Chelsea en la vuelta de semifinales. Y apelar a la heroica.
Remontar el 1-0 adverso de Stamford Bridge no se presume fácil. Y menos
si se juega como este sábado. Pero este equipo ha dado razones más que
sobrados para creer en ello. Si el cansancio no vuelve a hacer mella,
todo es posible. Y no es el único título a tiro, pues también queda la
final de Copa del próximo 25 de mayo.
Por una vez, el Barça no se
pareció en nada a ese equipo arrollador que lo ha ganado todo en los
últimos cuatro años. Los azulgranas jugaron a una velocidad menos de lo
habitual, sin ritmo, y dieron demasiada ventaja a su rival tirando por
la borda unos primeros 45 minutos para olvidar.
Una vez más, la posesión
fue suya. Pero no le sirvió. Faltó claridad de ideas, profundidad y
precisión en sus pases. Y sus excesivas pérdidas de balón dieron pie a
las contadísimas oportunidades blancas. Una de ellas, acabó en gol.
Pep
Guardiola fue valiente y fiel a su filosofía alineando de salida al
jovencísimo Cristian Tello, recambio en ataque del 'tocado' Alexis
Sánchez. Y también se la jugó apostando por Thiago en lugar de Cesc en
la media. Sus sorpresas tácticas, sin embargo, no surtieron el efecto
esperado. El Madrid se cerró bien atrás, y el equipo no tuvo más remedio
que tocar y tocar, abusando del juego horizontal y creando poco
peligro.
Messi estaba perdido entre líneas. Alves luchaba solo
contra el mundo como falso extremo derecho. Y, por la izquierda, a Tello
apenas le llegaban balones. Iniesta y Tello, en cambio, perdían los que
nunca suelen perder. Y eso dio esperanzas a un Madrid al que el empate
ya le iba bien. ¿Para qué arriesgar, si no se pasan problemas?.
Los
blancos rentabilizaron al máximo sus escasas opciones. Avisaron primero
en el 4', cuando Valdés salvó el 0-1 despejando a córner un cabezazo de
Cristiano Ronaldo que rebotó en Puyol.
En el 6' replicó el
Barça, pero Casillas, rapidísimo, se anticipó por los pelos a Alves en
una contra. Benzema lo intentó de nuevo en el 10', con un chut desde la
frontal.
Y, a la tercera, el Madrid ya no perdonó. Valdés,
impreciso, salió mal a despejar un córner. Acertó a rechazar el remate
de Benzema en el área pequeña. Pero Khedira, en boca de gol, aprovechó
el rechace y remató solo a placer (0-1, 16').
Igual que ocurrió
el miércoles ante el Chelsea -y la semana anterior, ante el Levante-, el
Barça empezaba perdiendo. Pero, a diferencia de Stamford Bridge, su
juego no era nada brillante. Al contrario. Faltaba fuerza y frescura.
Quedaban 75 minutos para buscar la remontada.
El Madrid encontró
un tesoro y defendió su renta como oro en paño. Los de Mourinho
levantaron un muro infranqueable atrás. En el 26', Xavi perdonó el
empate tras plantarse solo ante Casillas, a pase de Messi. No había
manera.
El Barça lo intentó hasta el final. Quiso pero no pudo.
En el 54', Tello, a pase de Thiago, envió a las nubes una ocasión
inmejorable tras quedarse solo ante el meta madridista.
El
partido estaba tal y como lo quería el Madrid. Ni en sus mejores sueños
podían imaginar un escenario así. Pero la insistencia, con más corazón
que cabeza, del Barça tuvo su recompensa.
En el 69', Pep
Guardiola sustituyó a Xavi por Alexis. Y el chileno apenas tardó un
minuto en lograr el empate. El 1-1 llegó tras una acción de lucha y
empuje. Messi se internó por el centro y asistió para Tello, que remató
cruzado. Casillas despejó en primera instancia, Adriano volvió a
disparar. Y Alexis, entrando con todo, casi se introdujo con el balón
dentro de la portería (70').
La Liga volvía a estar viva. Pero la
ilusión duró solo un par de minutos. El Barça pareció llevarse por la
euforia tras el gol y concedió una de esas ocasiones que jamás se pueden
regalar. Özil trazó un pase perfecto hacia Cristiano Ronaldo desde los
tres cuartos del campo. Y el portugués, completamente solo, batió a
Valdés tras superarle en el mano a mano (1-2, 72').
El segundo
gol del Madrid pesó como una losa para un Barça que pasó de la esperanza
a la impotencia. El cansancio pasó factura, de manera que ya no hubo
margen para la reacción. Con la Liga prácticamente imposible, ahora
queda soñar con una remontada ante el Chelsea en la vuelta de
semifinales de la Champions. Revalidar título europeo es, a día de hoy,
la única esperanza que queda.
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Fuente:
www.sport.es
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