martes, 24 de abril de 2012

Adios al Sueño de Munich (FC Barcelona 2-2 Chelsea)


Resulta difícil explicar cómo el Barça pudo tirar por la borda una eliminatoria en la que fue infinitamente mejor que su rival. El Chelsea del Camp Nou fue igual que el de la ida en Stamford Bridge. Un equipo rácano, cobarde, ramplón. Indigno de una competición tan grande como esta. Su táctica ultraconservadora le llevó a defenderse con uñas y dientes con todos sus jugadores en el área de Cech. Es increíble cómo, haciendo tan poco, pudo marcar tres goles en 180 minutos. Y los tres al límite del tiempo. El Barça se complicó la vida de mala manera tras el 2-0 y, como ocurrió el sábado ante el Madrid, apenas dos minutos después de haber remontado el 1-0 de Londres, le dio vida a un rival que estaba, literalmente, muerto.

Más que un partido de fútbol, fue como un thriller de suspense. Porque hubo de todo: goles, lesionados, postes, expulsiones, penaltis fallados... y, por encima de todo, emoción. Emoción a raudales. La atmósfera del Camp Nou hacía presagiar una noche mágica, a pesar del mazazo sufrido en la Liga tres días antes en la Liga. Qué ambientazo. La afición empujó al equipo del minuto 1 al 90. Fue, y nunca mejor dicho, el jugador número 12.

Pep Guardiola apostó por sus 'vacas sagradas' para resolver la papeleta más complicada de la temporada. Entre ellas, Gerard Piqué, que recuperó la titularidad tras haberse perdido por decisión táctica los tres últimos partidos. La única sorpresa fue la suplencia de Alves (y no por mucho tiempo), que cedió su sitio a Cuenca para abrir el campo por la derecha.

Y aunque parezca mentira, el guión fue idéntico al de hace una semana en Londres. El Chelsea renunció al balón. Y el Barça tocó y tocó. Atacó y atacó. Y falló una ocasión tras otra. ¿Qué hubiera pasado si, a las primeras de cambio, Messi la hubiera enviado dentro?. Pues que el resultado podía haber sido 5-0. Pero no. Hubo que sufrir. En el 3', Leo estrelló el balón en el lateral de la red después de una magnífica combinación con Alexis. Y en el 19', más de lo mismo. Cech, el mejor -junto a Drogba- de los 'blues', desbarató otro remate del '10' tras un buen pase de tacón de Cesc.

Y eso que al Chelsea se le torcieron las cosas, quedándose sin centrales antes del descanso. El primero en caer fue Cahill, sustituido por Bonsingwa en el 12' al lesionarse en una mala caída. Más adelante se iría Terry, por expulsión. Entre medio, el Barça perdió Piqué. El 3 azulgrana dio el susto de la noche al quedarse conmocionado en un choque fortuito con Valdés. Su imagen en el suelo, sin sentido, puso el corazón en un puño a los culés. Pudo seguir en el campo, pero no aguantó. Guardiola lo cambió por Alves en el 25'.

A todo esto, Alexis, el mejor azulgrana, se partía la cara con todos los defensores ingleses moviéndose por todos los frentes de ataque. Su garra llevaba de cabeza a un Chelsea que no daba tres pases seguidos y que lo fiaba todo a los larguísimos saques de portería de Cech a Drogba. Renunciando por completo al juego. Tal cual. Y aún así, creaba peligro. Drogba sacaba petróleo de todos los 'melones' que le llegaban. En el 24', no marcó de milagro en la primera ocasión 'blue'.

El partido era, literalmente, un frontón. Y tanta insistencia obtuvo -¡por fin!- su merecido premio en el 35'. Alves inició un ataque asistiendo en profundidad para Cuenca, que centró desde la izquierda. Y Busquets, solo a puerta vacía, no perdonó (1-0).

El gol hizo perder los nervios al Chelsea. En especial a su capitán. Terry vio la roja directa en el 36', por dar un rodillazo en la espalda a Alexis sin el balón en juego. Los ingleses se quedaban con diez. Y aún quedaba una hora por delante.

En el 42', el fútbol hacía justicia. Iniesta, el héroe de Stamford Bridge, recibió un pase en profundidad de Messi. Y, solo ante Cech, le superó con un chut raso y ajustadísimo al poste (2-0, 42').

La alegría no duró nada. Igual que ante el Madrid el sábado pasado, igual que hace una semana en Stamford Bridge, el Barça le dio vida a su rival cuando ya estaba muerto. A punto de llegarse al descanso, Lampard se sacó de la chistera una asistencia a Ramires. Y éste sorprendió a Valdés con una vaselina impecable (2-1, 45'). Parecía mentira. Pero así era.

De nada sirvió que el equipo se desviviera en la segunda mitad buscando el tercero una y otra vez, dejándose la piel y poniendo toda la carne en el asador. Por más que atacara, por más que lo hiciera todo, cuando la suerte da la espalda no hay nada que hacer. Porque fue tal cual. Ni siquiera de penalti pudieron de marcar los de Guardiola. En el 47', el árbitro -a instancias de su asistente- señaló pena máxima por una clara zancadilla de Drogba a Cesc en el área. Messi lo envió al larguero.

Hubo ocasiones para batir al rival más mísero que se ha visto en tiempos. iniesta (46'), Alexis (53'), Cuenca (61')... y así sucesivamente. Costaba encontrar huecos ante tan tupida y descarada muralla. Y, cuando los había, Cech lo paraba todo.

En el 81', Alexis marcó, pero el tanto fue anulado por un fuera de juego más que dudoso de Alves al dar el pase previo. Y en el 82', Messi estrelló un balón en el poste. El destino se empeñó en darle la espalda al Barça. No había nada que hacer. Y tan cruel y despiadado fue que, encima, le volvió a golpear en el descuento. Fernando Torres, que había entrado instantes antes por Drogba, sentenció marcando en una contra al adversario al que parece tenerle tomada la medida. 2-2 en el 92' y el sueño se esfumaba. Increíble, cruel, injusto, pero cierto.

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sábado, 21 de abril de 2012

REAL MADRID CAMPEÓN DE LIGA (FC Barcelona 1-2 Real Madrid)



La ilusión de reeditar el campeonato por cuarta temporada consecutiva se esfumó en el partido más decisivo. El Barça, que podía acercarse a sólo un punto de su rival tras protagonizar una persecución vertiginosa en las últimas semanas, se alejó de nuevo a siete y parece impensable que los blancos vayan a desperdiciar tan amplia renta.

Así las cosas, ahora toca centrarse en la Champions, donde el Barça recibirá el martes al Chelsea en la vuelta de semifinales. Y apelar a la heroica. Remontar el 1-0 adverso de Stamford Bridge no se presume fácil. Y menos si se juega como este sábado. Pero este equipo ha dado razones más que sobrados para creer en ello. Si el cansancio no vuelve a hacer mella, todo es posible. Y no es el único título a tiro, pues también queda la final de Copa del próximo 25 de mayo.
Por una vez, el Barça no se pareció en nada a ese equipo arrollador que lo ha ganado todo en los últimos cuatro años. Los azulgranas jugaron a una velocidad menos de lo habitual, sin ritmo, y dieron demasiada ventaja a su rival tirando por la borda unos primeros 45 minutos para olvidar. 

Una vez más, la posesión fue suya. Pero no le sirvió. Faltó claridad de ideas, profundidad y precisión en sus pases. Y sus excesivas pérdidas de balón dieron pie a las contadísimas oportunidades blancas. Una de ellas, acabó en gol.

Pep Guardiola fue valiente y fiel a su filosofía alineando de salida al jovencísimo Cristian Tello, recambio en ataque del 'tocado' Alexis Sánchez. Y también se la jugó apostando por Thiago en lugar de Cesc en la media. Sus sorpresas tácticas, sin embargo, no surtieron el efecto esperado. El Madrid se cerró bien atrás, y el equipo no tuvo más remedio que tocar y tocar, abusando del juego horizontal y creando poco peligro.

Messi estaba perdido entre líneas. Alves luchaba solo contra el mundo como falso extremo derecho. Y, por la izquierda, a Tello apenas le llegaban balones. Iniesta y Tello, en cambio, perdían los que nunca suelen perder. Y eso dio esperanzas a un Madrid al que el empate ya le iba bien. ¿Para qué arriesgar, si no se pasan problemas?.

Los blancos rentabilizaron al máximo sus escasas opciones. Avisaron primero en el 4', cuando Valdés salvó el 0-1 despejando a córner un cabezazo de Cristiano Ronaldo que rebotó en Puyol.
En el 6' replicó el Barça, pero Casillas, rapidísimo, se anticipó por los pelos a Alves en una contra. Benzema lo intentó de nuevo en el 10', con un chut desde la frontal.
Y, a la tercera, el Madrid ya no perdonó. Valdés, impreciso, salió mal a despejar un córner. Acertó a rechazar el remate de Benzema en el área pequeña. Pero Khedira, en boca de gol, aprovechó el rechace y remató solo a placer (0-1, 16').

Igual que ocurrió el miércoles ante el Chelsea -y la semana anterior, ante el Levante-, el Barça empezaba perdiendo. Pero, a diferencia de Stamford Bridge, su juego no era nada brillante. Al contrario. Faltaba fuerza y frescura. Quedaban 75 minutos para buscar la remontada.
El Madrid encontró un tesoro y defendió su renta como oro en paño. Los de Mourinho levantaron un muro infranqueable atrás. En el 26', Xavi perdonó el empate tras plantarse solo ante Casillas, a pase de Messi. No había manera.

El Barça lo intentó hasta el final. Quiso pero no pudo. En el 54', Tello, a pase de Thiago, envió a las nubes una ocasión inmejorable tras quedarse solo ante el meta madridista.

El partido estaba tal y como lo quería el Madrid. Ni en sus mejores sueños podían imaginar un escenario así. Pero la insistencia, con más corazón que cabeza, del Barça tuvo su recompensa.
En el 69', Pep Guardiola sustituyó a Xavi por Alexis. Y el chileno apenas tardó un minuto en lograr el empate. El 1-1 llegó tras una acción de lucha y empuje. Messi se internó por el centro y asistió para Tello, que remató cruzado. Casillas despejó en primera instancia, Adriano volvió a disparar. Y Alexis, entrando con todo, casi se introdujo con el balón dentro de la portería (70').

La Liga volvía a estar viva. Pero la ilusión duró solo un par de minutos. El Barça pareció llevarse por la euforia tras el gol y concedió una de esas ocasiones que jamás se pueden regalar. Özil trazó un pase perfecto hacia Cristiano Ronaldo desde los tres cuartos del campo. Y el portugués, completamente solo, batió a Valdés tras superarle en el mano a mano (1-2, 72').

El segundo gol del Madrid pesó como una losa para un Barça que pasó de la esperanza a la impotencia. El cansancio pasó factura, de manera que ya no hubo margen para la reacción. Con la Liga prácticamente imposible, ahora queda soñar con una remontada ante el Chelsea en la vuelta de semifinales de la Champions. Revalidar título europeo es, a día de hoy, la única esperanza que queda.

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www.sport.es

miércoles, 18 de abril de 2012

¡EL CAMP NOU DICTARA SENTENCIA EL MARTES! (Chelsea 1-0 FC Barcelona)


El castigo que recibió el Barça en la primera parte fue el peor que un equipo puede recibir. Dominio absoluto, oportunidades perdonadas... y gol del rival en tiempo añadido. Dio dos minutos de prolongación el alemán Brych y Drogba echó el jarro de agua fría cuando faltaban 15 segundos para que el tiempo se cumpliera.


Fue un contraataque tras una pérdida de balón de Leo Messi en el centro del campo, conducido por Ramires y culminado por el marfileño. Triunfo de la verticalidad ante el juego de toque impuesto por los de Guardiola hasta ese instante. El Chelsea, agazapado y buscando opciones en los desplazamientos largos hacia la carrera de Drogba o los torpedos lanzados por Ivanovic al área en sus saques de banda.

El Barça comenzó fuerte. El primer aviso fue de Alexis, tras recibir un gran pase de Iniesta, pero la vaselina del tocopillano topó con el larguero de la portería de Cech. Los de Guardiola ponían en aprietos a los 'blues' con sus cambios de ritmo en ataque, pero no mataban. Falló también Cesc en el minuto 17, tras un rechace del meta checo del Chelsea. El de Arenys, en vez de chutar a puerta, envió el balón a un Alexis que no esperaba el regalo y todo quedó en agua de borrajas.

CESC... Y COLE

Una 'croqueta' de Iniesta ante Cahill en el área precedió a las primeras apariciones ofensivas de Alves. La primera, en un centro a Messi que rechazó Cech. La siguiente, al recibir un balón en el área y encontrarse con la oposición de Ashley Cole. Fue precisamente el lateral del Chelsea quien salvó a su equipo a tres minutos del descanso, cuando Cesc Fàbregas aprovechó un servicio de Messi y chutó cruzado, más flojo de lo que deseaba.

El final de la primera parte fue el que nadie esperaba, precedido por un susto de Messi al dolerse sobre el terreno tras una mala caida. Drogba, después de pasarse el primer acto comprobando de cerca el corte del césped de Stamford Bridge -a veces con motivo y las más, haciendo teatro del bueno-, decidió el partido antes del receso. Mientras, la lluvia caía cada vez con más potencia en Londres.

SIN SUERTE

Con el viento a favor, el Chelsea encaró la segunda mitad aculándose en tablas. Sabía que al Barça no le quedaba otra que atacar y Di Matteo ordenó replegarse a los suyos. La suerte seguía sin acompañar a los de Guardiola, sobre todo a Alexis. El tocopillano la tuvo a los once minutos pero la presión 'blue' pudo con él y remató desviado.

Si no se podía desafiar a Terry, Cahill y compañía, hubo oportunidad de hacerlo a balón parado. Tres libres directos forzados por Messi, tres, no aprovechados consecutivamente por el propio Leo, Xavi y Alves. No había manera y el tiempo pasaba, a la vez que Guardiola buscaba soluciones. La primera fue apostar por Pedro en lugar de Alexis. Di Matteo respondía apuntalando aún más si cabe a su equipo, retirando a Mata para dar entrada a Kalou.

Cambios en la sala de máquinas, con Thiago por Cesc y más tarde Cuenca por Xavi sin que la decoración cambiase, aunque pudo hacerlo a balón parado. Faltaban cuatro minutos cuando Messi sirvió una falta, peinó Puyol y Cech, milagrosamente, desvió a córner.

Y aún quedó una última oportunidad para los de Guardiola, casi apelando al 'Iniestazo' de hace tres años. Un balón que llega a Pedro Rodríguez, cuando pasaban dos de los tres minutos que añadió Brych, Messi que no toca el cuero y éste se estrella en la base del poste izquierdo de la meta de Cech.

Castigo a la falta de gol pero esperanza para el próximo martes. 1-0 en contra pero este Barça ha dado, da y dará motivos para confiar en él. Arropado por su afición debe buscar la remontada de ese gol 'in extremis' de Drogba para sellar su pasaporte a Múnich. Pero antes llega el Clásico. Una semana no apta para cardíacos en la que se busca un final feliz.


Fuente:
http://www.sport.es/

sábado, 14 de abril de 2012

¡REMONTADA Y AHORA POR EL MADRID! (Levante 1-2 FC Barcelona)

Las espadas siguen en alto. Ni Madrid ni Barça tropezaron ante Sporting (3-1) y Levante (1-2) después de haber flirteado con el desastre durante muchos minutos. Los dos las pasaron canutas para doblegar a sus respectivos rivales y mantener su frenético pulso por el título. Las cosas siguen igual, con los blancos líderes a cuatro puntos de los culés. Pero con una batalla clave en el horizonte. El derbi entre ambos del próximo sábado en el Camp Nou puede ser definitivo. Si el Barça ganara, se acercaría a sólo uno de su rival. Y aún quedarían cuatro jornadas por delante para buscar el milagro. ¿Conseguirá Guardiola su particular 'Liga de Tenerife', emulando a su maestro Johan Cruyff?. El tiempo lo dirá. Porque más igualdad y tensión es, simplemente, imposible.

El mundo al revés
El Barça necesitaba el triunfo sí o sí. No había margen para el error. El triunfo del Madrid, que sufrió mas de lo esperado para doblegar al penúltimo clasificado, obligaba a los de Guardiola a ir a por todas en un campo difícil. Y lo hicieron. El equipo salió enchufado, y dispuso de ocasiones claras para irse al descanso con ventaja. Pero la fortuna les dio la espalda y ocurrió al revés. Empezó perdiendo.

El Barça se estrella con Munúa
El técnico azulgrana empezó reservando a los 'tocados' Piqué y Alves y también a Iniesta, pensando en el duelo del miércoles ante el Chelsea en semifinales de la Champions. El Barça acechó de principio a fin al cuadro granota, pero le costó un mundo ver puerta. El meta Munúa fue un muro ante el que se estrellaban todas las tentativas azulgranas. Pedro, en el 5', y Thiago, en el 18', le empezaron poniendo a prueba. El hispano-brasileño acarició también el gol en el 10', con un remate de cabeza que salió rozando el poste. Pero no había manera.

Penalti de Busquets... y gol de Barkero
Todo apuntaba a que el 0-1 era cuestión de tiempo. No fue así. Todo lo contrario. En el 22', y tras un mal rechace de Valdés en un saque de esquina, Teixeira Vitienes señaló penalti por unas manos de Busquets dentro el área. El canterano interceptó un disparo de Barkero desde la frontal con el brazo extendido, al parecer de forma involuntaria, justo antes de cruzarlo ante el pecho. El árbitro señaló la pena máxima. Y Barkero la transformó en el 1-0 (23').

El 'autobús' del Levante
Las cosas no podían pintar peor. El castigo era inmerecido. Y a todo esto, el Levante se echó atrás, intentando mantener a toda costa su renta encerrándose y plantando el 'autobús' ante Munúa. La táctica le salió a pedir de boca. Por mucho que el Barça luchaba y lo intentaba una y otra vez, no encontraba huecos en su tupidísima defensa. Y por si fuera poco, el meta local seguía con su recital de paradas, desbaratando un cabezazo a bocajarro de Cesc (28'). Pedro López dio la réplica en el 38' en la segunda ocasión local con un disparo cruzado que salió rozando el poste.
Teixeira Vitienes propició quejas de los barcelonistas justo antes del descanso, al decretar el final de la primera mitad justo después de pasar por alto una clarísima falta sobre Alexis al borde del área. Y también después, al no pitar penalti por unas manos de Pedro López, interceptando un disparo de Pedro. El canario estuvo muy activo en ataque y en defensa, y fue uno de los mejores.

Cuenca e Iniesta dan aire al equipo
La entrada de Cuenca e Iniesta aportó oxígeno a un Barça más necesitado que nunca. El reloj corría en contra y se mascaba el desastre. Al equipo le faltaba clarividencia en los últimos metros. La Liga parecía perdida. Y Koné añadió más sufrimiento aún en el 52'. Se plantó solo ante Valdés en una contra, tras un grave despiste culé, pero Puyol, colosal, desvió a córner su remate con Valdés ya batido.

Este Barça no se rinde
El Barça no perdió la fe. No tiró la toalla ni en los peores momentos. Fue valiente y fiel a su filosofía de principio a fin. Como siempre. Y obtuvo premio a su tesón e insistencia. En el 60', Munúa -¡otra vez!- desbarató un obús de Adriano. Y fue a partir de ese momento cuando despertó la 'bestia', Leo Messi. El crack argentino le dio la vuelta a la tortilla con sus genialidades.

Messi, colosal
El 1-1 fue obra suya. Leo se internó desde la derecha hacia la frontal del área, sortando un auténtico bosque de piernas. Y, una vez ahí, hizo la pared con Alexis Sánchez, uno de sus mejores 'socios'. El chileno se la devolvió y el '10', sin pensárselo, conectó un chut raso y ajustadísimo al poste que se coló como una exhalación en la red (64').

Penalti sobre Cuenca y Leo sentencia
La remontada se selló en el 70', de penalti. Botelho dio un claro empujón a Cuenca dentro del área, y el árbitro no lo vio. Pero sí el asistente. Teixeira, a petición suya, lo acabó pitando. Y Messi no perdonó desde los once metros (1-2, 70'). El argentino mantenía así, de paso, su pulso con Cristiano Ronaldo, empatando a 41 goles en la lucha por el 'pichichi'. Y aún quedan cinco jornadas. Una barbaridad.

El Barça buscó el tercero sin éxito y, como suele pasar en estos casos, acabó pidiendo la hora. Pero los tres puntos se quedaron en el bolsillo. Y el próximo sábado espera el Madrid. El enésimo derbi del siglo puede valer una Liga.


Fuente:
www.sport.es

martes, 10 de abril de 2012

¡El Real Madrid acorralado! (FC Barcelona 4-0 Getafe)


¿Quién lo hubiera imaginado hace un mes, cuando los azulgranas estaban diez puntos por debajo de los de José Mourinho?. Lo que parecía un sueño imposible ha dejado de ser una quimera. El Barça está más vivo que nunca en la Liga, y en la frenética persecución de su eterno rival se ha situado, de forma provisional, a sólo un punto del liderato. Si el Madrid no gana en su visita de este miércoles al Atlético, los de Guardiola dependerán de sí mismos para reeditar el título por cuarto año consecutivo. El clásico del Camp Nou, el próximo 21 de abril, puede dejar KO a los blancos si hoy tropiezan en el Calderón.
Los azulgranas sumaron su décima victoria consecutiva en la Liga, donde nada ni nadie ha podido frenarles desde que perdieron ante Osasuna a principios de febrero. A diferencia del Madrid, que empieza a dar síntomas de flaqueza, el Barça se muestra hoy imparable. El equipo parece haber alcanzado su mejor tono físico, la chispa y la frescura en su juego en el tramo clave de la temporada. Con el cruce ante el Chelsea en semifinales de la Champions y el gran derbi liguero en el horizonte.
Guardiola riza el rizo: ¡cuatro delanteros!
El Getafe se vio desbordado por un nuevo festival -otro más- de fútbol ofensivo. Esta vez, Guardiola rizó el rizo alineando a cuatro delanteros: Cuenca, Pedro, Alexis y, cómo no, Leo Messi. Los 'cuatro magníficos' hicieron añicos a su rival con sus goles y asistencias. El único que no marcó fue Cuenca. Pero el canterano, disciplinado como pocos, fue muy valioso como extremo derecho. Entre otras cosas, de sus botas nació el tercer gol.
No fueron los únicos. El nivel de todo el equipo fue excelente. Empezando por la defensa, con Mascherano, Puyol y el omnipresente Adriano -amo y señor de la banda izquierda- convertidos en un muro atrás. Y siguiendo por la media, con Xavi como director, Busquets creando y destruyendo juego a su antojo... e Iniesta haciendo magia como un prestidigitador.
Alexis maravilla
El Barça salió 'enchufado', dispuesto a cumplir con la orden que Pep Guardiola había dado en la víspera: "Hay que reír poco y correr más". Correr, corrieron como jabatos. No se podía fallar, y no lo hicieron. Alexis lo dejó muy claro con su primer gol, en el 12'. El 'Niño Maravilla' hizo honor a su apodo batiendo a Moyá con un trallazo desde la media luna del área después de que Messi le cediera el esférico... ¡con el pecho!. Fue el preludio de lo que iba a venir en los 80 minutos restantes (1-0).
¿Gol fantasma de Xavi?
El partido fue un monólogo. Las ocasiones se sucedieron sobre la portería de Moyà. Alguna de ellas, de hecho, pudo ser gol, como un remate picado de Xavi que 'Cata' Díaz sacó bajo palos por los pelos. ¿Entró el balón o no?. Las imágenes televisivas parecen indicar que sí. Pero poco importó.
Homenaje a Abidal
El público del Camp Nou disfrutaba. Y también 'jugó', a su manera. Su homenaje a Éric Abidal fue de los que ponen la piel de gallina. Los culés se acordaron de uno de sus futbolistas más queridos, a quien este martes se le realizó un trasplante de hígado, dedicándole un minuto de aplausos y coreando su nombre en el 22'. "¡Abidal, Abidal!", tronó la grada cuando se cumplió ese minuto, el mismo número que luce el defensa galo en su dorsal. Y el equipo se sumó a la dedicatoria respondiendo con goles en el campo.
Obra maestra de Iniesta y Messi
El segundo se hizo esperar hasta el filo del descanso. Messi, en el 24', y Alexis, en el 32', fallaron lo que no suelen perdonar. Pero a la tercera, fue la vencida. Más que un gol, fue una obra de arte. El 2-0 se gestó en una doble pared entre Iniesta y Messi. El argentino 'fusiló' a Moyà con un obús desde la media luna tras recibir el segundo pase 'don Andrés' de tacón. Fue para frotarse los ojos.
Alexis y Pedro sentencian de cabeza
Tras el descanso, sólo hubo un color: el azulgrana. El Getafe pudo acortar distancias con un remate de Cata Díaz que se estrelló en el larguero. Pero ahí acabaron sus opciones. A un cuarto de hora del final, dos tantos casi consecutivos de cabeza de Alexis y Pedro lo dejaron todo sentenciado. El chileno marcó el tercero en el 73', culminando a la perfección un magnífico centro de Cuenca desde la derecha. Y el canario logró el cuarto en el 74', 'peinando' hacia atrás un saque de falta lateral de Messi. El '10' puso luego en pie a la grada en el 89' con una acción que, de haber terminado en gol, hubiera sido dado la vuelta al mundo.
El Barça hizo los deberes. Y la Liga se pone más emocionante que nunca. ¿Tropezará el Madrid en el Calderón?. Este miércoles lo veremos...
Fuente:
http://www.sport.es/