lunes, 20 de junio de 2011

Gracias Selecta (El Salvador 1(3)-1(5) Panama)


Nunca El Salvador había estado tan cerca de una semifinal de la Copa de Oro. Se quedó a un minuto. Porque un gol en el último minuto, otra vez, y dos penaltis fallados, uno en el tiempo regular y otro en la tanda definitiva, sentenciaron la eliminación de la Azul ante Panamá en una derrota que solo sabe como tal porque significa no seguir en competencia.

Solo por eso, porque el regusto que la selección dejó ayer fue la de un equipo que pudo ser capaz de eliminar a los canaleros. A ratos atrevida y a ratos precavida, la Azul dejó buenas sensaciones de cara al trabajo para el futuro, ahora que, eliminados, toca pensar en las eliminatorias mundialistas.

El apunte más importante para corregir: la concentración en los últimos minutos. Por segunda vez, la selección dejó escapar un triunfo en los últimos segundos. Esta vez no fue Costa Rica, sino Panamá; y no fue un remate tras un saque de banda, sino un rebote dentro del área.

Sin importar cómo o por qué, El Salvador no pudo cerrar el duelo y se vio obligado a jugar otros 30 minutos y luego una tanda de penaltis donde ya no cuenta quién ha sido mejor, sino quién patea mejor.

Y desde los 12 pasos, los canaleros fueron impecables. Nelson Barahona, Luis Rentería, Aníbal Godoy, Amílcar Henríquez y Luis Tejada vencieron con solvencia a Miguel Montes; mientras que en la Azul, solo Osael Romero, Rodolfo Zelaya y Andrés Flores le atinaron a la red.

La sentencia, de todos modos, estaba escrita desde el principio de la tanda. Dennis Alas falló el primer remate y su potencia solo encontró dirección hacia el centro, donde Jaime Penedo tenía sus piernas. Rechazo y todo a favor para los canaleros. Los restantes penaltis les darían el boleto.

Así, los dirigidos por Julio Dely Valdés repitieron la historia de la Copa Centroamericana de febrero pasado: ganaron en los penaltis y cobraron una nueva venganza ante El Salvador, a dos días de cumplirse tres años de que la Azul los dejara sin posibilidades de ir al mundial Sudáfrica 2010.

Por más negativas de revancha que digan, en el canal todavía arde esa eliminación. Solo así se entiende el juego brusco que ofrecieron y que acabó provocando varias peleas tanto dentro como fuera de la cancha. Solo así se entiende que Blas Pérez –uno de los que sufrió esa derrota– se reventara con Luis Anaya –el verdugo de ese juego– al finalizar los 90 minutos y que ambos acabaran expulsados.

Era un juego caliente. Y el más frío para encontrar el espacio y generar la opción más peligrosa fue Rudis Corrales, que sintió el hombro de Adolfo Machado y cayó automáticamente. Penalti.

Tras 20 minutos de tanteo por parte de ambas selecciones, la Azul tenía la mejor oportunidad para abrir el duelo. Además, Fito Zelaya estaba parado ante el balón. Pero como todo parecía bueno, algo tenía que salir mal, y el delantero cuscatleco tocó suave, abajo, a la izquierda y Penedo solo tuvo que bajar para callar el grito de gol.

En adelante, la pelota pasó a ser posesión de Panamá. Aunque El Salvador se defendía bien, los canaleros crearon peligro por la inercia de la posesión: un remate de Armando Cooper se fue desviado, una chilena de Blas encontró las manos del “Mudo” y otro par de remates del mismo Blas también fueron bien controlados. La Azul apostaba al contragolpe, pero con serias dificultades para poder sorprender cuando ganaba la pelota.

Los cambios marcarían el devenir de la segunda mitad. Ruben Israel volvió a hacer una lectura acertada de un partido y sacó a Reynaldo Hernández –con tarjeta amarilla– para dar paso a Osael Romero. Víctor Turcios bajó al lateral izquierdo y el dibujo salvadoreño cambió, con Dennis Alas como único contención y por delante de él, tres volantes y dos delanteros.

Y con Osael en el centro, El Salvador tomó más fuerza adelante. Eliseo Quintanilla y Jaime Alas encontraron compañía para combinaciones. El recurso ya no fue el pelotazo, sino llegar con balón dominado. Las faltas panameñas no tardaron en aparecer y, por tanto, las oportunidades, en tiros libres de Cheyo, a las manos de Penedo; y de Fito, sobre el horizontal.

Panamá ya no tenía tanto tiempo la pelota. Aún pudo causar peligro con un remate de Luis Tejada y un desvío de Steve Purdy que casi acaba en autogol. Sin embargo, la ventaja sería para El Salvador.

Arturo Álvarez habría ingresado en lugar de Cheyo y las combinaciones fueron más efectivas. Con Osael y con Fito, una pared acabó con una zancadilla de Román Torres al ariete y una nueva oportunidad para la Azul desde los 12 pasos.

Zelaya se tomó revancha y se hizo justicia. No más intentar toques colocados; un patadón arriba a la derecha, ahí no la alcanzaría ni la alcanzó Penedo; y con 78 minutos en el cronómetro, El Salvador estaba a 12 minutos de la semifinal.

Pero Panamá salió rápido de la sorpresa, y respondió al '81 con un tiro libre que Montes sacó a tiro de esquina. Era un hecho que restaban nueve minutos de sufrimiento para alcanzar la semifinal, pero nadie pensó en repetir una historia como la de ronda de grupos ante Costa Rica.

Pero, desgraciadamente, así fue como sucedió. La ley del último segundo. Un gol así fue el que nos quitó un triunfo ante Costa Rica, el que nos dio diferencia de cero goles contra Cuba y el que nos aseguró el boleto a cuartos de final. Dos a favor y uno en contra, ayer la pelotita de la suerte volvió a jugar en contra.

Tras un centro que Dennis Alas desvió y que bañó a toda la defensa criolla, Blas Pérez probó un tiro con rosca hacia adentro, “el Mudo” prefirió rechazar al centro en lugar de buscar sacar a tiro de esquina y todo quedó sentenciado: Luis Tejada empujó la pelota que, en el aire, pasó la línea de gol y mandó el partido al alargue.

El tiempo extra fue puro corazón. Tejada y Rentería asustaron a Montes y Rudis y Purdy hicieron lo propio con Penedo. La más aflictiva de todas fue la del debutante. Cuando el árbitro Wálter Quesada ya tenía el silbato en la boca para pitar el final, Purdy recibió solo ante Penedo y un defensa panameño en el suelo, pero le pudieron más los nervios y no pudo definir. Todo quedaba para la suerte.

Y esa, la suerte, definitivamente que no está con El Salvador. Barahona anotó y Alas falló y la carga ya no fue pareja, porque Panamá pateaba para aumentar ventaja y acercarse a semis; la Azul lo hacía para recortar ventaja y seguir con vida.

Pero se le acabaron las opciones cuando Luis Tejada disparó abajo a la derecha de Montes. Se quedaron con un boleto a semifinales que El Salvador pudo haber merecido, pero para el que le hizo falta solo romper esa delgada línea que divide el mérito de la suerte.

Se acabó el sueño de la Copa de Oro, otra vez atorados en los cuartos de final. Ahora vuelve el de las eliminatorias mundialistas. El trabajo parece que va por buen camino. Ahora toca seguir trabajando.

Fuente:
www.laprensagrafica.com

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