


En la rueda de prensa de su presentación oficial como nuevo jugador azulgrana, Ibrahim Afellay se declaró "feliz por formar parte de la familia del mejor club del mundo".
La historia ante los aztecas, en la final de ayer, demostró que lo de este grupo no es casualidad. Nada en ellos es casualidad. Dos veces se enfrentaron al "Tri" y en ambas oportunidades le amargaron la vida, en diferentes circunstancias.
Sin duda, unos playeros que no bajaron los brazos y se llevaron un subcampeonato de lujo. Casi, invictos, como primeros de su grupo (A), como potencia y con un "Campeón goleador" y "Jugador más valioso". Y en el último peldaño, jugaron como los grandes y cayeron 5-3 de pie.
Misión cumplida
En la primera ronda, El Salvador logró vencer a los mexicanos en la tanda de los penaltis. Un golpe bajo para el anfitrión, que llegaba ardido, con ganas de limpiar el honor y desquitarse de esa mala pasada.
Para los salvadoreños, el choque ante los locales era una cuestión también de orgullo. Y por eso, llegaron a "reventarse", como ellos mismos lo habían planificado. Lo demostraron desde el arranque.
Recién a los dos minutos de juego, una combinación que comenzó desde atrás con Leo Portillo, llegó hasta el frente. El goleador cuscatleco, Fran Velásquez, rescató balón entre dos rivales, trató de pegarle de pierna izquierda y el balón quedó suelto. Elías "Dinho" Ramírez llegó a definir de derecha, sólo frente al marco.
México trató de desenredar el nudo salvadoreño. El ambiente era tenso. "El Tri" parecía perdido. Se pitaron muchas faltas a los nacionales, el juego calentaba y se había vuelto brusco.
Tratar de acortar distancias, por parte de los aztecas, era evidente. Pero Tomás Hernández se lució en defensa y amarró bien a Gustavo Rosales, y en el relevo siempre tuvo buen acompañamiento con Medardo Lobos.
A medida corrían los minutos, El Salvador había crecido. Era un gigante en la cancha. Y México tenía en Víctor López y Rosales elementos desequilibrantes que inquietaban a los playeros. Pero nadie perdía la concentración.
El meta Portillo tapó todo. Fue un pulpo. Salió desde todas partes. Y parte del mérito de que la goleada no fuera mayor se debió a su labor en el fondo.
La Azul de Playa siguió así con perfil superior. Y al 11', Velásquez llegó a romper la red. De pierna izquierda, terminándose el área, su habilidad lo llevó a definir el 2-0, ante la marca de Ángel Rodríguez.
Tras el descanso, México llegó con otra filosofía. Aprovechó las estacionarias y puso en peligro la ventaja cuscatleca. Pero El Salvador pasaba su mejor momento en la cancha. Y Chico no detuvo su olfato goleador. Una falta en contra suya terminó en tiro de penal (4'). Seguro, el delantero mandó el 3-0 que ponía contra las cuerdas a los locales.
Pero México reaccionó para ir de atrás hacia adelante y Antonio Barbosa se convirtió en el verdugo de los nacionales. A los 6' y 7', el azteca comenzaba a liquidar a los salvadoreños. Marcó el primero y el segundo, no por errores de los salvadoreños, sino por la mejor habilidad para encarar a Portillo y sacarse las marcas.
El panorama azteca volvía a retomar el camino, ese del que hasta ese momento todo le había fallado. Y empezó la cuenta regresiva.
Liquidados sin objeción
El tercer periodo iba a ser para México. De vuelta Barbosa (2'), aprovechó el achique de Portillo, que dejó balón atrás y al tratar de reincorporarse el 7 azteca había mandado el 3-3.
Dos minutos después, repitió el grito de gol y ponía toda la carne el asador. Dejó en el suelo a Zavala y puso el cuarto.
Los últimos siete minutos fueron de tensión. El Salvador quería encontrar la reivindicación y veía cada vez más lejos el título. Pusieron en evidencia su molestia con el arbitraje, pero eso no resolvió los problemas.
Tomás, Agustín, Fran lucharon por conseguir alguna anotación. Pero los locales se mantuvieron en bloque.
La sentencia llegó a tres minutos del final (9'). En un contragolpe, Rosales dejó a Hernández y solo ante Eliodoro puso el determinante 5-3.
México terminó crecido. Duplicó la velocidad. Y los salvadoreños tuvieron que defenderse, para evitar una goleada mayor pero no desmayaron.
Su mérito terminó por lo alto. No en vano se impusieron a este mismo rival el viernes, y ayer demostraron que su trabajo es de calidad, del nivel de la misma Concacaf que los coronó subcampeones. Segundos y de pie.
- Iniesta, Xavi y Messi nominados al Balon de Oro.
La selecta celebra su pase a la Copa del Mundo, porque de nueva cuenta no falló en el momento de la verdad.
Derrotó en la tanda de los penaltis a su similar de Costa Rica 5 a 4.
En los penaltis acertaron Walter Torres y Agustín Ruiz. De Costa Rica lo falló Chavarría a la hora buena.
Los salvadoreños también avanzaron a la final del torneo en Puerto Vallarta.
Los otros goles de los salvadoreños fueron obra de Frank Velásquez, Agustín Ruiz y Tomas Hernández en tiempo reglamentario que terminó 3 a 3.
La final se realizará mañana domingo 5 de diciembre entre el ganador del juego EE.UU. - México.
El FC Barcelona ha goleado al Real Madrid por 5-0, con goles de Xavi, Pedro, Villa (2) y Jeffren, en una noche inolvidable. Los de Guardiola, con un fútbol ejemplar en todos los sentidos, se sitúan líderes de Primera.
Recuerden esta fecha: 29 de noviembre del 2010, 111º aniversario de la historia del Club. Es el día en el que el FC Barcelona le endosó otro 5-0 al Madrid en una de las lecciones de fútbol más espectaculares en la historia de los clásicos. Los goles de Xavi y Pedro en la primera parte y los de Villa (2) y Jeffren en la segunda han noqueado al eterno rival. No fueron ocho, pero sí cinco.
Lo peor: que este clásico sólo valía tres puntos y que el Barça sólo aventaja en dos puntos al Madrid en la clasificación, porque el fútbol mostrado por unos y otros esta noche ha estado a años luz. ‘T’estimo, Barça’, como rezaba el mosaico previo al encuentro.
Exhibición inicial
El inicio del clásico no ha defraudado. Más que nada, por la intensidad y la finura con la que ha salido el FC Barcelona, que ha necesitado seis minutos en enviar un balón a la madera mediante Messi y diez en fabricar el 1-0 con una brillante asociación entre Iniesta y Xavi. El Madrid no se había enterado de nada cuando justo después ha llegado también el segundo, en una combinación entre Villa y Pedro. Esto es fútbol del bueno. ¡Qué inicio local! De videoteca.
Ruido contra fútbol
Con el 2-0 abajo, el Madrid, grogui hasta el momento, ha reaccionado calentando el partido: un empujón de Cristiano Ronaldo a Guardiola cuando éste ha preferido cederle el balón a un compañero del portugués ha encendido al Camp Nou y al resto de protagonistas. Hubo tángana y amarillas para el jugador blanco y para Valdés. Al Madrid le ha salido regular la jugada: ha frenado momentáneamente al Barça, que, a su vez, ha convertido el campo en un enorme rondo. El equipo no había caído en la excitación deseada por los visitantes. Había que alejarse del ruido. Sólo jugar y jugar.
Aquí está Villa
La locura ha llegado en la reanudación. Villa ha amenazado en diversas ocasiones con el desmarque hasta que éste ha salido a la perfección. En dos ocasiones. En ambas, Messi le ha puesto el balón al hueco al asturiano y en ambas el ‘7’ ha demostrado el porqué de su fichaje. Aquí está Villa: 3-0. Este es Villa: 4-0. El Madrid, con Lass en el campo, era un muñeco en manos de un Barça pletórico.
La manita, a cargo de Jeffren
Con el 4-0 en el marcador era inevitable pensar en aquel 9 de enero de 1991 en el que el Barça le metió cinco al Madrid. El Camp Nou era una fiesta en forma de ola y cánticos interminables. Parecía que el quinto no llegaría hasta que Jeffren remató una jugada de Bojan por la derecha. Era la manita deseada. El quinto. El Madrid, desquiciado, cerró el encuentro con una sucia entrada de Ramos a Messi.
Fuentes:
www.fcbarcelona.com
www.marca.com
www.mundodeportivo.es