


Kharma
Alicia Fox
Finisher
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Tras unos primeros compases en los que los de Pep se asentaron sobre el césped, empezaron a llegar las primeras ocasiones. La 'conexión Reus' entre Cuenca y Sergi Roberto empezó a dar sus frutos rápidamente, mientras Thiago probaba fortuna desde lejana distancia.
El propio Cuenca y el canario Pedro fueron una auténtica pesadilla para sus respectivos marcadores, partiendo desde su posición natural e intercambiándolas. El extremo de Reus fue el más descarado de los dos y en varias ocasiones sorprendió al internarse en el área caracoleando y eludiendo la presión de un par de rivales.
Alternativas por el centro y por banda
El Barça, con los más jóvenes sobre el césped, estaba demostrando tener alternativas a uno de sus problemas de la presente temporada, cuando el equipo acusa el exceso de internadas por el centro del ataque.
Uno de los futbolistas más cómodo dentro de la constante movilidad del equipo fue Rafinha, que dio problemas a la defensa rival tanto al actuar de falso '9' como al caer a banda y al integrarse en el centro del campo junto a su hermano Thiago y Sergi Roberto. El menor de los Alcántara intentó varias acciones personales e incluso se permitió el lujo de lanzarle una vaselina a Gutor, que murió tímidamente en sus manos.
Criterio delante y detrás
Los lujos no fueron exclusivos del ataque. El Barça quiso hacer gala en todas sus líneas de un exquisito trato del balón, el que se cultiva en las categorías inferiores. Una buena muestra de ello se produjo a la media hora de juego, cuando en pleno susto defensivo, Bartra resolvió las dudas con criterio al realizar un sombrero por encima de un punta rival.
Los de Guardiola dominaban plenamente el juego y solo faltaba el gol, que tardó poco en resistirse. Tras una brillante acción colectiva en la que Sergi Roberto a punto estuvo de firmar el primer tanto, el propio centrocampista se encargó de estrenar el marcador al aprovechar un rechace defensivo tras un intento de pase interior de Thiago. El de Reus impactó el balón de primeras y lo envió raso al fondo de las mallas.
Hambre de gol
El 1-0 no calmó los ánimos de los azulgrana, que salieron a por todas en la segunda mitad. Pedro dispuso de una gran ocasión tras el descanso al aprovechar una excelsa asistencia de Sergi Roberto, con caño incluido, y dos minutos después fue el de Reus el que erró en un mano a mano con Gutor tras aprovechar una asistencia de tacón de Rafinha.
Minutos después fue Fontàs el protagonista. El central de Banyotes anotó un buen gol incorporándose de segunda línea pero el colegiado anuló la acción por fuera de juego. Segundos después, Pedro estuvo a punto de firmar el segundo gol con una preciosa vaselina que desbarató el meta visitante.
El 'show' de Cuenca
El gol se olía en el Camp Nou y la irrupción de Cuenca cogiendo protagonismo en muchas acciones acabó siendo una losa muy pesada para la defensa bielorrusa. En el minuto 59 el de Reus apareció por el interior actuando de mediapunta y abrió al extremo derecho donde sorprendió Montoya, incorporándose como una exhalación, recibiendo y definiendo muy bien al primer palo.
Sin tiempo para recuperarse del mazazo del segundo gol, el BATE encajó otro severo revés de las botas de Pedro. Montoya cedió el balón en banda para Cuenca que realizó un buen centro raso al primer palo, donde apareció Pedro que, a boca de gol, impactó el balón con la espuela y batió a Gutor por debajo de las piernas.
Minutos para Deulofeu y debut de Riverola
La última media hora de juego sirvió para ver en acción a otras perlas de la cantera. Fue el caso de Deulofeu y Riverola. El extremo de Riudarenes se mostró excesivamente impulsivo en diversas acciones que requerían de mayor pausa. Sin embargo, volvió a hacer gala de su descaro y su habilidad para encarar a numerosos marcadores y demostrar su capacidad de regate.
Por su parte, Isaac Cuenca siguió generando peligro en sus internadas ofensivas y, a diez minutos para el final, envió un balón al poste tras otra buena acción personal en la que dejó atrás a su marcador.
Penalti a Cuenca y doblete de Pedro
Cuenca traía de cabeza a la defensa del BATE, que vio como a menos de cinco minutos para el final el extremo de Reus provocaba un claro penalti tras fintar a su marca con un gran gesto técnico y ser barrido por el mismo.
El encargado de ejecutar la pena máxima fue Pedro, que superó a Gutor sin problemas y culminó así su doblete particular en la noche de este martes, acumulando minutos y una gran dosis de moral en vistas al clásico del sábado ante el Real Madrid.
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Ese condicionante siempre es peligroso para un Barça que quería asegurar los seis puntos en los dos partidos de esta semana en el Camp Nou. Hizo los deberes ante el Rayo y también contra el Levante. Esta vez, por la vía rápida. Cuando el electrónico señalaba el minuto 4, Cesc ya había hecho gritar de júbilo a los casi 80.000 espectadores que fueron premiados con otra goleada.
SERGIO, TITULAR
Guardiola abrió el partido sin reservas, desafiando a quienes pensaban que reservaría a Sergio Busquets por aquello de las peligrosas cuatro amarillas. El de Badia, titular. Según como se pusiera el partido, esta decisión era jugar con fuego, aunque más quemado debía estar Villa. El asturiano fue uno de los reservados por el de Santpedor y no disputó ni un minuto.
Defensa de tres con Puyol, Mascherano y Abidal. Suficiente, porque el Levante apenas se presentó ante Valdés. Y si se presentaba, resolvía con solvencia el actual Zamora de la Liga. Porque si el Barça está imbatido en el Camp Nou no es solo porque los rivales creen pocas ocasiones. A veces son tan claras como dos de las que tuvo el Levante. Y ahí estaba Víctor.
El primer tiempo era un monólogo de esos que se repiten en el Camp Nou en esta Liga. El Barça, agobiando y el Levante, achicando. Después del gol de Cesc, un ejemplo de fútbol directo, el conjunto de Guardiola no se relajó. Porque partidos como éste se convierten en un concurso de méritos para alumnos aventajados como el reusense Isaac Cuenca, descarado como siempre.
Cuenca tiene buenos maestros al lado, como el gran Messi, que reta a todo aquel que se atreve a desafiarle. Seguro que tomó buena nota de una acción en el minuto 17 en la que Leo fue dejando atrás hasta a tres contrarios y no pudo finalmente con el lateral Javi Venta.
CESC, OTRA VEZ
La única forma de parar el vendaval era la dureza. Los 'recados' del propio Venta y de Ballesteros -qué raro- obligaron al mayor de los hermanos Teixeira a sacar las primeras amarillas. Fue poco antes de que tras un magistral saque de falta de Xavi, Cesc Fàbregas celebrara su nuevo peinado rematando otro balón lejos del alcance de Munúa. Dos goles del 'ex' del Arsenal y subiendo.
33 minutos y el partido estaba más que resuelto. La única preocupación llegó tras un topetazo entre Puyol y Koné que acabó con el capitán pidiendo el cambio. Alves le sustituyó por precaución y el brasileño ya vio sobre el césped el tercero de la noche, en una demostración de juego veloz con tres puntos claves: el pase de Messi, la asistencia de Iniesta y la definición de Cuenca.
Con el 3-0, llegó la oportunidad más clara para el hasta entonces inofensivo Levante. Valdo asistió a Koné y éste tuvo dos oportunidades ante Víctor Valdés. Ni la una ni la otra. No hay quien perfore su portería en el Camp Nou.
APARECE ALEXIS
Tras el descanso, Guardiola decidió sentar a Sergio Busquets. El canterano evitó la quinta amarilla pero, por si las moscas, salió Keita para apuntalar al equipo. Y la historia del partido seguía escribiéndose de la misma manera. Ataques y más ataques, con la aparición estelar del chileno Alexis, quien tuvo la primera en un buen servicio de Iniesta al que llegó antes Munúa.
El 'niño maravilla' puso a prueba -y suspendió- al árbitro asistente de la banda de lateral cuando éste apreció un fuera de juego inexistente suyo a pase de Cesc. También Del Horno pretendió poner a prueba a Valdés y el de Gavà le dijo, con una de sus grandes paradas, que por ahí no iba bien.
Y el rodillo siguió apisonando a los granotas. Fue en el momento que Messi logró ampliar a 17 su cuenta goleadora. Alves le regaló un balón que el de Rosario convirtió en oro. Cinco minutos después, Leo pasó de anotador a asistente y dio un pase decisivo a Alexis. La enésima 'manita' quedaba finiquitada.
'TEIXEIRA MAYOR' EVITA EL SEXTO
El Levante ya hacía muchos minutos que enarbolaba la bandera blanca. Quedaban muchos por delante -treinta- y se avecinaba una goleada mayor. Guardiola, mientras, daba descanso -y la ovación merecida por parte del respetable- a Cesc Fàbregas, en beneficio de Pedro. El canario apareció en alguna que otra ocasión, pero sin fortuna.
Los minutos pasaban y el único que vio puerta fue Iniesta. Era prácticamente el final y el de Fuentealbilla, en posición adelantada, recibió un balón que intentaba despejar Juanfran. El árbitro José Antonio Teixeira Vitienes, el del famoso 'pecho-mano' de Higuaín en Valencia, consideró que era fuera de juego y Don Andrés se quedó sin marcar, al tiempo que el público dedicó al árbitro cántabro una de las grandes pitadas de la noche. Una acción que provocará debate, aunque al final se trata de la última anécdota de un nuevo baño del Barça a un rival en el Camp Nou.
Al final, son tres puntos más. Misión cumplida antes de afrontar el esperado clásico ante un Real Madrid aupado en el liderato y que semanas atrás sucumbió ante el mismo Levante que este sábado regresó a Valencia con cinco goles en el maletero y sin opciones ante un huracán blaugrana que hace que parezca fácil lo difícil.
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La Roja, actual campeona de Europa y del mundo, debutará el domingo 10 de junio frente a Italia, medirá sus fuerzas el jueves 14 contra Irlanda y cerrará la competición en el cuarteto el lunes 18 ante Croacia. Y lo hará como la indiscutible favorita del grupo por el talento de sus futbolistas y por sus éxitos más recientes. Italia aparece como el oponente más complicado. Así lo marca su palmarés, con la Eurocopa de 1968 y cuatro Mundiales, en 1934, 1938, 1982 y 2006; su fiabilidad defensiva y su buena clasificación, cerrada como invicta y con sólo dos goles en contra, y jugadores como Andrea Pirlo, Gianluigi Buffon o Giuseppe Rossi.
Más accesibles se presentan Croacia e Irlanda, los dos conjuntos procedentes de la repesca por la segunda posición en sus respectivos grupos. Ni los primeros, dirigidos por Slaven Bilic, ni los segundos, con el veterano Giovanni Trappatoni al mando, han pasado nunca de cuartos de final en el campeonato continental. Pero España no sólo evitó el 'grupo de la muerte', sino que también tiene un panorama prometedor si logra superar el grupo en la primera plaza. No se encontraría con Alemania y Holanda hasta semifinales e, incluso, si el equipo germano también es primero no se enfrentarían hasta una hipotética final el 1 de julio en Kiev.
El cruce de cuartos del combinado dirigido por Vicente del Bosque sería con el ganador del cuarteto D, el que forman Francia, Inglaterra, Ucrania y Suecia. Fue Marco Van Basten, el mítico delantero de la selección holandesa, quien situó a España en el grupo C y quien envió a su equipo al C, al lugar más difícil de toda la primera fase, puesto que el combinado 'oranje' se verás las caras con Alemania, subcampeona en 2008, la Portugal de Cristiano Ronaldo y Dinamarca.
Mucho más sencillos fueron los otros dos grupos, el A, donde Polonia se cruzará con Grecia, Rusia y República Checa, en un cuarteto muy abierto, y el D, donde la otra anfitriona, Polonia, quedó encuadrada junto a Francia, Inglaterra y Suecia, con galos y británicos como principales candidatos a la clasificación.
El resultado del sorteo generó unos cuantos partidos atractivos en la primera fase. Además del España-Italia, los duelos Alemania-Portugal (el 9 de junio), Holanda-Alemania (el 13), Portugal-Holanda (el 17) y Francia-Inglaterra (el día 11) asumen el papel protagonista en el calendario de la cita del próximo año.
El torneo arrancará el viernes 8 de junio con el encuentro entre Polonia y Grecia en el estadio Nacional de Varsovia y concluirá el 1 de julio, el día fijado en el estadio Olímpico de Kiev para la final de la competición, en la que España defiende título y asume un reto histórico: ganar Eurocopa-Mundial-Eurocopa de forma consecutiva.
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